Houston, TX USA.

Confirmación Francisquita

Querida Francisquita,

La celebración del Sacramento de la Confirmación empieza con la renovación de las promesas del Bautismo y éstas son como la conclusión de un contrato. Cada uno de nosotros desea vivir, desea sacar el máximo partido de la vida, desea obtener provecho de lo que la vida le ofrece. “¡Elige la vida!” Y sólo hemos elegido realmente la vida cuando estamos en alianza con aquello que es la vida misma.

Mis Tías Monjitas Isabel Guerrero  y Anita de San José vivieron de su espíritu católico y tomaron su decisión de seguir a Jesús de Nazaret, Vivo y Resucitado, de llegar a vivir una verdadera amistad con Él. Te animo a seguir en este camino y en esta decisión de recibir este Sacramento de la Confirmación que te dará la Fuerza de Dios y la potencia inmarchitable, inmortal, del Espíritu Santo guiando vuestra vida futura.

Igualmente mi recordado Tío José Moisés Guerrero  fue sacerdote ejemplar a semejanza del Divino Maestro ha venido derramando, a manos llenas, los tesoros de su corazón sacerdotal y alma apostólica junto a Jesús de Nazaret y se ha revelado a nosotros dándonos la fe por el Espíritu Santo, a través de su Iglesia. El Señor, pues, ha estado grande con nosotros ¡y estamos alegres! Dios te ama a ti personalmente y quiere vivir contigo una gran aventura de amor.

Querida hija Francisquita llevas el nombre de tu inolvidable y recordada abuelita Francisca “PAQUITA” con este ejemplo familiar, te invito a que, cada día, dediques un ratito a estar a solas con Jesús, el Hijo de Dios, tu Amigo. ¿Cómo hacerlo? Busca un lugar tranquilo en el que puedas estar tú sólo y en silencio. Pon ante tu mirada el Crucifijo o una imagen, un icono, de Jesús. Mírale con amor.

Jesucristo Resucitado, vencedor del pecado y del mal, vencedor de la muerte, se ha hecho presente en nuestras vidas, en nuestros corazones, y está siempre con nosotros, todos los días, hasta el fin del mundo.

La Confirmación perfecciona la gracia bautismal; es el sacramento que da el Espíritu Santo para enraizarnos más profundamente en la filiación divina, incorporarnos más firmemente a Cristo, hacer más sólido nuestro vínculo con la Iglesia, asociarnos todavía más a su misión y ayudarnos a dar testimonio de la fe cristiana por la palabra acompañada de las obras.

Llena tu vida de dones divinos, deja que Dios te colme de virtudes y bendiciones divinas. La Confirmación son una clara invitación a la vida; son como los letreros indicadores de las calles para avanzar por la vida a donde queremos ir.

Recuerda siempre que estoy muy orgullosa de ti, estás creciendo y transformándote en una maravillosa y querida hija. Quisiera ver en tu mundo un centenar de sueños, en los que al despertar de cada uno, llegues a la realización de tus anhelos.

Tus cualidades te distinguen entre todos; no tengo duda alguna de que un día tus talentos te abrirán muchos caminos en tu vida. Mantén tu optimismo, para que puedas, con energía siempre renovada, llegar hasta la cumbre. Mantén tu determinación, pues te dará el ímpetu de alcanzar las metas que desees. No pierdas nunca tu entusiasmo en todo lo que hagas!!! pues te ayudará a sentirte siempre alegre.

No temas abrir de par en par las puertas de tu corazón a Cristo, el Señor. La fe en Jesucristo, nuestro Salvador, es un tesoro todavía más valioso que tu juventud. Su Evangelio es la mayor riqueza del mundo.

Seguramente dedicas cada semana, junto con tus compañeros de grupo, un tiempo de catequesis para conocer el Mensaje de Jesús, que brota permanentemente de los Evangelios, y la Iglesia ha conservado como un tesoro, como tradición viva, en el Catecismo de la Iglesia Católica. Eso está muy bien y te animo a que no faltes a esa reunión semanal. Seguramente que, en esa reunión del grupo, rezaréis también unidos, al menos un rato. Algunos grupos de Confirmación incluso se comprometen a hacer algún servicio en alguna Residencia de Ancianos, visitan a enfermos del Hospital, a jóvenes que están en Proyecto Hombre o se las ingenian para financiar algún proyecto de desarrollo para el Tercer Mundo. De esta manera se van preparando para recibir el Sacramento de la Confirmación. No olvides que eso es lo mínimo exigible para recibir el Sacramento.

El ambiente que nos rodea trata de prescindir de Él o de combatirlo por todos los medios. Puede que, a veces, sientas deseos de abandonar el camino y de dejar la catequesis, dejar de rezar, de ir a Misa, de ser amigo de Jesús… Sé fuerte y valiente. No tengas miedo. Te repito las palabras del salmista: «El Señor es mi luz y mi salvación ¿a quién temeré?»

Mientras sigues creciendo, a tu propio ritmo, cada día más, recuerda siempre que mi orgullo por ti aumenta sin cesar y que te amo!! Tu papi.